Oraciones



LA ORACIÓN DE CADA DÍA 
Jesús inculcaba a sus discípulos que es preciso orar siempre sin desfallecer (Lc 18,1). Y San Francisco exhortaba a los suyos en la Regla bulada: «Los hermanos a quienes el Señor ha dado la gracia de trabajar, trabajen fiel y devotamente, de tal suerte que, desechando la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, al cual las demás cosas temporales deben servir» (5,1-2).

 

*ORACIONES CRISTIANAS* 








                                             El Ángel de La Guarda

                                       Oración a San Miguel Arcángel

 
ORACIONES A DIOS

                                                                 











ORACIONES MARIANAS















¡A JESÚS POR MARÍA!
 El poder del "Santo Rosario"

Se cuenta que... San Pedro, muy preocupado al notar la presencia de algunas almas a las cuales no recordaba haberlas hecho pasar al cielo, se puso a investigar y encontró un lugar por donde entraban.
Fue entonces ante el Señor y le dijo: - Señor Jesús, habiendo observado que hay aquí algunas almas a las que no recuerdo haberles abierto las puertas del cielo,  para que entraran a gozar de la eterna felicidad, hice algunas investigaciones y hallé un hueco por donde entran.
Yo quisiera que lo vieras..........
Aceptó Jesús acompañarlo y vio que del hoyo descubierto colgaba hacia la tierra un inmenso Rosario, por donde constantemente subían almas. Alarmado, le dijo San Pedro: - Creo, Señor, que debemos cerrar esa entrada de....
-NO, NO – le respondió Jesús - ¡DEJALO ASÍ!... ESAS SON COSAS DE MAMÁ...
 

  



Un dia me miraste

como miraste a Pedro .
No te vieron mis ojos ,
...pero senti que el cielo
bajaba hasta mis manos .
¡Què lucha de silencios
libraron en la noche
tu amor y mi deseo !

Un dia me miraste
y todavia siento
la huella de este llanto
que me abrasò por dentro .
Aùn voy por los caminos
soñando aquel encuentro .
Un dia me miraste
como mirastes a Pedro .



( Ernestina de Champourcin )





ETERNIDADES




Yo no soy yo.

Soy éste

......que va a mi lado sin yo verlo;

que, a veces voy a ver,

y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,

el que perdona, dulce, cuando odio,

el que pasea por donde no estoy,

el que quedará en pie cuando yo muera.











ORACIÓN DEL CATEQUISTA

Señor Jesús: Aquí me tienes

para servirte y colocar a tus pies

la labor en que estoy empeñado.

Tu me escogiste para ser catequista,

Anunciador de tu mensaje a los hermanos.

Me siento muy pequeño e ignorante,

soy a menudo inconstante.

Pero se que tú me necesitas.

Gracias por confiar en mi, pequeño servidor tuyo.

Estoy dispuesto a cumplir esta hermosa tarea,

Con sencillez y modestia, amor y fe.

Quiero ser instrumento tuyo.

Para despertar en muchos hermanos:

cariño por tu persona,

confianza en tus promesas;

pon tus palabras en mis labios;

María, tu que seguiste siempre con fidelidad,

las huellas de tu hijo,

guíanos por este camino.

Amén

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Padre, hoy quiero pedirte

por mis hermanos de la Parroquia.

Tú los conoces personalmente:

conoces sus nombres y apellidos,

sus virtudes y defectos, sus alegrías y penas,

su fortaleza y debilidad, sabes toda su historia;

los aceptas como son y los vivificas con tu Espíritu

Tú, Señor, los amas no porque sean buenos,

sino porque son hijos tuyos.

Enséñame a quererlos de verdad

a imitación de Jesucristo,

no por sus palabras o por sus obras,

sino por ellos mismos,

descubriendo en cada uno,

especialmente en los más débiles,

el misterio de tu amor infinito.

Te doy gracias, Padre,

porque me has dado nuevos hermanos.

Son un regalo para mi, un verdadero “sacramento”,

signo sensible y eficaz de la presencia de tu Hijo.

Dame la mirada de Jesús para contemplarlos,

y dame su corazón para amarlos hasta el extremo,

porque también yo quiero ser,

para cada uno de ellos,

“sacramento” vivo de la presencia de Jesús

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¡VIVIRE CADA DIA, SEÑOR!
Como si fuera el primero, y a la vez,

el último de mi existencia.

Dándote gracias, por lo mucho que me das,

y soportando, las pequeñas cruces

que –grandes o diminutas- caen sobre mi hombro

Sentiré cada día, Señor

tu fuerza que me empuja y me levanta

tu poder que es más grande que toda mi debilidad

tu presencia, que me garantiza un futuro

tus promesas, que me animan en mis ideales

Daré gracias a tu nombre, Señor

porque, tu Palabra, me habla de un final feliz

de cosecha abundante y rica

de premio merecido a quién hizo buen combate

de una primavera eterna, después de este invierno




¡VIVIRE CADA DIA, SEÑOR!
Como el vigilante que guarda un gran tesoro

Como el vigilante que, ante el horizonte,

grita una y otra vez: ¡Tierra a la vista!

L a tierra de la Ciudad Eterna

La tierra donde todo es eterno

La tierra donde brilla Dios en su plenitud

La tierra de la paz que no conoce la guerra

La tierra donde habita Aquel que se encarnó

La tierra donde todo es familia y felicidad



¡VIVIRE CADA DIA, SEÑOR¡
Sabiendo que, un día más, es un día menos

Un día más en el mundo,

pero un día menos para estar cerca de Ti

Un día más para hacer el bien

y un día menos en el intento de haber cambiado

Un día más para emplearme a fondo

o un día menos para buscar lo eterno

¡VIVIRE CADA DÍA, SEÑOR!
Sabiendo que, al final, y como buen final

me aguardas y me esperas Tú.

Amén
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Tú me estás esperando

Dios,

Tú, HOY, me estás esperando.

Yo no sé exactamente el lugar,

ni el cómo,

ni el cuándo.

Pero estoy cierta

que ahora me estás esperando.
Tú vendrás, quizás,

a través de aquella persona

que está a mi lado.

Ya sea un amigo deseado

o inoportuno.

Vendrás cuando haga

un trabajo que me gusta

o que me agobia.

Vendrás en un momento

de ocio distendido,

o en aquello que me irrita.
Tú vienes a través de todo aquello

que pasa inesperadamente

a mi alrededor cada día.

Contigo no puedo prevenirme,

es imposible prepararme.

Me coges constantemente

por sorpresa

cuando menos lo esperaba.
Dios,

yo sé que antes de encontrarte

por fin, definitivamente,

estás viniendo diariamente

para entrenarme

para aquel último encuentro.

Dame ahora coraje

para descubrirte

de antemano

a través de cada acontecimiento.
Y cuándo llegue aquel día

en qué Tú quieres llenarme

de Tu Bondad inefable,

haz que, también yo,

ESPERE tu VENIDA,

con aliento.
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Despiértame, Señor
Despiértame, Señor,

no me dejes seguir durmiendo la vida.

Sácame de esta somnolencia que me arrastra,

que me hace vivir la vida de forma rutinaria,

que me impulsa a correr sin freno y sin sentido,

que me hace no ver a los que llevo aliado

y me deja insatisfecho, cada tarde, al terminar el día.

Despiértame, Señor, de la mediocridad somnífera,

esa que hemos convertido en el vestido más común y cómodo.

No me permitas seguir tachando días, sin llenarlos de encuentros,

no me dejes, estar, con la gente sin amarla,

no consientas que haga cosas sin llenarlas de amor y de sentido,

no transijas con que me instale

en la anestésica comodidad general.
Despiértame, Señor, mantenme en vela,

que tu gente ha de ser gente despierta

porque Tú traes salvación a mi vida,

vienes a anunciarte a mi familia,

a dar un vuelco a mi forma de trabajo,

a impulsar mi forma justa y solidaria de estar en el mundo

Despiértame, Señor, aunque los demás no me noten dormido.

Espabílame para encontrar la salvación que se acerca,

ábreme los ojos al hermano y los oídos a su necesidad,

para saber poner mis manos y mis pies a su disposición,

para facilitarle el camino de la vida,

para caminar, crecer, avanzar y, así, salvarnos juntos.
Despiértame, Señor, sáname de cualquier desesperanza,

que no vacile mi corazón con lamentos o desencantos,

que no me adormezcan las prisas, las dificultades ni los miedos,

que no me deje arrastrar por tinieblas,

sino que busque siempre tu luz,

que ponga en sintonía mi vida con tu Vida

y así Tú y yo, en armonía, gozaremos de la abundancia y plenitud.

Y, aunque yo me adormezca... despiértame, Señor.
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Oración para la mañana
Señor, en el silencio de este día que nace,

vengo a pedirte paz, sabiduría y fuerza.

Hoy quiero mirar el mundo

con ojos llenos de amor;

ser paciente, comprensivo,

humilde, suave y bueno.

Ver detrás de las apariencias a tus hijos,

como los ves Tú mismo, para así

poder apreciar la bondad de cada uno.

Cierra mis oídos a toda murmuración,

guarda mi lengua de toda maledicencia;

que sólo los pensamientos que bendigan

permanezcan en mí.

Quiero ser tan bien intencionado y justo

que todos los que se acerquen a mí,

sientan tu presencia.

Revísteme de tu bondad, Señor,

y haz que durante este día,

yo te refleje. Amén.
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Oración para la noche
Padre, ahora que las voces no se oyen

y los ruidos se apagaron,

aquí y ahora, al pie de la cama,

mi alma se eleva a ti para decirte:

Creo en ti, espero en ti, te quiero mucho.

Pongo en tus manos el trabajo y el cansancio,

las alegrías y desencantos de este día,

que ya quedó atrás.

Si los nervios me traicionaron,

si los impulsos egoístas me dominaron,

si dí entrada a la tristeza o al desaliento,

perdón, Señor, olvídalo.

Si falté a la caridad al hablar,

si me dejé llevar de la impaciencia,

si fui espina para alguien, perdón, Señor.

No quiero esta noche entregarme al sueño

sin sentir sobre mi alma

la seguridad de tu misericordia,

un baño de tu dulce misericordia,

enteramente gratuita, Señor.

Te doy gracias, Padre,

porque has sido

la sombra que me ha protegido durante el día.

Te doy gracias porque me has cuidado como una madre.

Señor, a mi alrededor ya todo es silencio y calma.

Envía el ángel de la paz a esta casa.

Relaja mis nervios, sosiega mi espíritu,

suelta mis tensiones,

inunda mi ser de silencio y serenidad.

Vela sobre mí

mientras me entrego confiado al sueño,

como un niño que duerme feliz

en brazos de su madre. Amén.



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